ASPECTOS A CONSIDERAR EN LA IDEOLOGÍA DE UN GOBIERNO

Aspectos a considerar en la ideología de un gobierno – Andarivel
Análisis

Aspectos a considerar en la ideología de un gobierno

Manuel Acuña Asenjo Abril de 2026 Santiago, Chile “La anatomía del hombre es la clave para la anatomía del mono”. Karl Marx

Casualidad

Que una persona ejecute un acto igual o similar al que otra realiza puede resultar no solamente normal sino hasta recomendable. Lo mismo puede decirse de una nación. La repetición no es censurable. Por el contrario, es un mecanismo de la Naturaleza: a través suyo se prolonga la existencia de los fenómenos. Como lo señaláramos en otra oportunidad.

“Repetir es obrar de acuerdo a la naturaleza, pues todo se repite para poder ser. Se repite el punto para crear la línea, la línea para crear la superficie y la superficie para crear el volumen, nos enseña Aristóteles; se repite el original que suelta su copia, el modelo que entrega su imagen, el modo de producción que se perpetúa, el individuo que se conserva a sí mismo, la mercancía que circula, la célula que se replica”[1].

Adoptar una conducta ajena no siempre es un acto volitivo; pero a veces, sí opera la voluntad. En el primer caso, hablamos de ‘casualidad’; en el siguiente, suponemos que se hace para aprovechar una experiencia exitosa. Poco importa si lo hace una persona o una organización; incluso, si el acto repetitivo lo realiza quien gobierna una nación.

Podría estimarse casual el hecho que el gobierno del presidente José Antonio Kast haya denominado ‘Reconstrucción Nacional’ a su gestión y, a muchos kilómetros de distancia, haya querido denominar de igual manera la suya el presidente Donald Trump, en Estados Unidos.

Del mismo modo, suponemos que es casual que el presidente de Argentina, Javier Milei, haya ofrecido una recompensa de 13 millones de pesos chilenos a quien pudiese darle una pista que llevase a la aprehensión del frentista chileno Galvarino Apablaza. Y que haya establecido fuertes lazos con Benzion Mileikosky (alias Benjamín Netanyahu), primer ministro de Israel, a la manera que lo ha hecho Donald Trump.

Coincidencia

Una repetición deja de ser casual cuando se presenta más de una vez. Es lo que nos sucede al recordar esa extraña escena, en el despacho oval de la Casa Blanca, cuando el presidente Donald Trump, luego de mirar los zapatos de sus consejeros, citó a su presencia a los más cercanos, para decirles:

“Marco, JD, tienen zapatos horribles”[2].

El presidente Trump compra los suyos en la Fábrica de Calzado “Florsheim” y goza imponiendo su voluntad sobre los demás hasta en los asuntos más triviales. No por otro motivo les advirtió que les regalaría zapatos para reemplazar a los que calzaban. Lo hizo. Llegó con los zapatos, aunque un tanto desmesurados, y los hizo calzarlos.

“Un miembro del gabinete se quejó en privado de que el regalo presidencial le obligó a dejar de usar sus zapatos Louis Vuitton favoritos aunque pocos parecen dispuestos a arriesgarse a ofender al jefe dejando los Florsheim en casa”[3].

Kast reproduce esa práctica de modo diferente, porque ninguna copia es idéntica a su original. Siendo un hombre en extremo conservador, exige a sus colaboradores asistir al lugar de trabajo vistiendo traje de calle (terno o ambo) y corbata. Por eso, en la ceremonia de inicio de las obras de apertura de la zanja nortina, los ministros que asistieron al evento de inauguración llegaron al lugar indicado. En pleno desierto, vistiendo rigurosamente sus trajes de calle y corbatas, y en una jornada que se caracterizó por el extremo calor. Para colmo, todos ellos, y el propio presidente Kast, lucieron gorros similares a los que usa Donald Trump.

En Argentina, el presidente Milei es una buena copia del presidente Trump en el uso de expresiones que no se caracterizan por ser de amabilidad. El vocablo ‘carajo’ se le escucha frecuentemente; lo mismo que la expresión ‘zurdos’ o ‘rojos’ y, también, ‘izquierdistas’, práctica que ha comenzado a ejercerse en Chile por otras copias menores de aquellos. Aún no ha repetido las frases más hirientes de Trump, referidas a los ‘vasallos’ suyos que acostumbran a besarle los glúteos. Los insultos proferidos en contra de los gobernantes iraníes, en plena guerra, son conocidas de todos.

Esas acciones, tan parecidas unas de otras, ya no parecen ‘casuales’. Pero tampoco son indicativas de una conducta reiterativa. Podrían caer bajo la denominación de ‘coincidencias’. Sin embargo, las apariencias engañan.

En el universo de la política, raras cosas ocurren al azar. Siempre hay una mano o un cerebro que guía o conduce los procesos hacia fines predeterminados. Para el común de la gente, son acciones ‘extrañas’, ‘curiosas’, incluso ‘sorprendentes’. No así para los analistas de este fenómeno social. Lo que a primera vista parece fortuito, es en realidad el resultado de una estrategia cuidadosamente diseñada.

Steve Bannon y la ‘Iglesia Militante’

Se trata de Michael Lewis, el autor de “La quinta de riesgo”, quien describe a Steve Bannon como un hombre que “no cree en la política como un debate de ideas, sino como una guerra total”. Bannon, el estratega detrás del ascenso de Trump, ha exportado su modelo a diversos rincones del planeta. Sus ideas no son originales, beben de fuentes oscuras, principalmente del jurista nazi Carl Schmitt.

La arquitectura política de Bannon se basa en cinco pilares fundamentales que hoy vemos replicados en Chile y Argentina:

  1. La política como guerra total: No se busca el consenso, sino la aniquilación simbólica del adversario. Se trata de distinguir entre ‘amigo’ y ‘enemigo’.
  2. Políticos como soldados: Los miembros de la coalición no son representantes de ideas, sino combatientes en una causa cultural y nacional.
  3. Lealtad sobre honestidad: La fidelidad al líder y al bando es el valor supremo. La verdad es secundaria frente a la cohesión del grupo.
  4. La provocación como herramienta: Se necesitan provocadores que generen respuestas emocionales intensas, movilicen a las masas o desmoralicen al oponente. La veracidad es irrelevante si la historia es útil.
  5. Desinformación estructural: Es la herramienta para desmantelar el consenso social y construir un poder basado en la identidad y el conflicto permanente.

Por qué hablar de estas cosas

Terminemos esta breve incursión en las ideas del estratega llamando la atención sobre el hecho que, probablemente, pocos recuerden las expresiones de Donald Trump refiriéndose al ‘Estado Profundo’ (‘Deep State’) como una de las lacras a extirpar. El concepto es de Steve Bannon y se refiere a la estructura burocrática del estado. Dicho de otro modo, sería la vasta red de burócratas de carrera, agencias reguladoras y funcionarios no electos que, según él, ejercen el verdadero poder. Para él, esta estructura es un ‘cuarto poder’ ilegítimo que impide al presidente ejecutar la voluntad de los votantes. En Chile y Argentina, sería la red de funcionarios que deberían irse o ser apartados de su función por la sierra de Kast o Milei, respectivamente.

¿No fueron católicos quienes crearon la Inquisición? ¿No fueron católicos quienes exterminaron a los cátaros? ¿Y quienes bendijeron el exterminio de los pueblos originarios en América Latina? No es, en consecuencia, raro que un católico gane las elecciones valiéndose de la mentira, de la difamación y de la calumnia. Nicolo Macchiavello pudo escribir su Tratado sobre el Príncipe, para reyes profundamente creyentes.

Lo importante es no olvidar que la conducta de quien está arriba determina la conducta del que está abajo. Que analizando al que está arriba se conoce la conducta de quien está abajo. Porque la desigualdad también existe a nivel planetario y en los estratos superiores. Si se quiere hacer una analogía, allí hay señores y vasallos. Y, también, siervos de la gleba…

[1] Acuña Asenjo, Manuel: ‘In Memoriam’, Editorial Senda/Senda Förlag i Stockholm, Stockholm, 2010, pág. 29.

[2] Smith, David: “Según se informa, Trump obsequia zapatos Florsheim a miembros de su gabinete y visitantes de la Casa Blanca” ‘The Guardian’ 10 de marzo de 2026.

[3] Smith, David: “Según se informa, Trump obsequia zapatos Florsheim a miembros de su gabinete y visitantes de la Casa Blanca” ‘The Guardian’ 10 de marzo de 2026.

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